Easter Sunday

Easter is like our annual spiritual checkup. A check-in. God is radically active in the world, even athletic: Healing. Unbinding. Defying logic. Of that there is no doubt. The question lies with us. Is our heart still supple? Is our imagination still limber like when we first believed?  Do we have ourselves planted firmly in Easter expectancy? Or, do we find ourselves numbered with the keepers of dead things? Are we the tenders of tomb stones rather than the movers of tomb stones? Has euphemism, denial and despair seduced us into zombie life, or are we living the aliveness that comes with knowing God is alive? Some would have us believe that a meaningful life is organized around “scarcity, certainty, perfection and privatization.” But at Easter we catch a glimpse of real life. Easter is a mirror where we can see ourselves and the world aright, if only for an instant. What we see is real life–the creative alloy of “Abundance, Mystery, Fallibility and Common Good.” That is how Jesus lived. That is what we tried to extinguish by crucifying him. That is why God raised him from the dead! 
 
Christ has died. Christ is risen. Christ is alive!
 
Happy Easter! 

Domingo de Pascua
 

La Pascua es como nuestra revisión espiritual anual. Una madera de reportarse. Dios es radicalmente activo en el mundo, incluso atlético: Curativo. Sin ataduras. Desafiando la lógica. De eso no hay duda. La pregunta está con nosotros. ¿És nuestro corazón todavía flexible? ¿És nuestra imaginación todavía ágil como cuando comenzamos a creer? ¿Nos hemos plantado firmemente en la esperanza de la Pascua? O, ¿Nos encontramos numerados con los guardianes de las cosas muertas? ¿Tendemos lápidas en vez de moverlas? ¿Nos habrá convertido el eufemismo, la negación y la desesperación a una vida zombi, o estamos viviendo la vivacidad que viene con el saber que Dios está vivo? Algunos quisieran hacernos creer que la vida significante está organizada alrededor de “la escasez, la certeza, la perfección y la privatización.” Pero en la Pascua podemos tener un vistazo de la vida real. La Pascua es un espejo donde nos podemos ver a nosotros y al mundo rectamente, así sea por un instante. Lo que vemos es la vida real–la aleación creativa de “Abundancia, Misterio, Falibilidad y Bien Común.” Así es como vivió Jesús. Eso es lo que tratamos de extinguir al crucificarlo. ¡Por eso Dios lo resucitó de entre los muertos!

Cristo ha muerto. Cristo ha resucitado. ¡Cristo está vivo!

¡Feliz Pascua!